Valentina Wiñay Quispe: la joven boliviana que convirtió la educación en una herramienta para cambiar el mundo

Valentina Wiñay Quispe: la joven boliviana que convirtió la educación en una herramienta para cambiar el mundo

Joven boliviana de origen aymara, Valentina hizo historia al convertirse en la primera boliviana seleccionada entre las 50 mejores estudiantes del mundo por el Global Student Prize, reconocimiento al que llegó entre más de 11.000 postulantes de distintos países.

Pero detrás de ese título hay mucho más que excelentes calificaciones.

Hay una joven que desde la adolescencia decidió utilizar la educación, el liderazgo y la organización comunitaria para abrir oportunidades para otros jóvenes, especialmente para mujeres y comunidades indígenas.

Y esa es precisamente la historia que descubrimos en el más reciente episodio de Compatriotas por el Mundo, el segmento de Eres Radio que busca encontrar a esos bolivianos que están dejando nuestra bandera en alto alrededor del planeta.

Una estudiante que entendió temprano el poder de la educación

El desempeño académico de Valentina no es reciente.

Durante once años consecutivos formó parte del cuadro de honor de su colegio y participó en diferentes olimpiadas académicas, acumulando certificados y medallas.

También estudió inglés, realizó formación en gramática y profundizó sus conocimientos de aymara, su lengua ancestral.

Pero para ella, estudiar nunca fue solamente una cuestión de obtener buenas notas.

Desde sexto de primaria comenzó a ayudar a compañeros que tenían dificultades académicas. Esa experiencia se convirtió en una de las primeras semillas de lo que después sería una trayectoria dedicada al acompañamiento y mentoría de otros estudiantes.

Con el tiempo, incluso comenzó a orientar a jóvenes de su antiguo colegio interesados en conseguir becas y oportunidades académicas internacionales.

A los 16 años decidió crear Soy Warmi

Mientras muchas personas a esa edad todavía están descubriendo qué quieren hacer con su futuro, Valentina decidió actuar frente a una problemática que veía de cerca.

A los 16 años fundó Soy Warmi, una organización sin fines de lucro enfocada en promover la educación integral en sexualidad y los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes, especialmente de poblaciones indígenas y vulnerables.

La iniciativa nació de una preocupación concreta: la falta de información confiable y de educación integral en sexualidad puede tener consecuencias que van mucho más allá del ámbito personal, incluyendo embarazos no planificados, abandono escolar y menores oportunidades laborales para las jóvenes.

Soy Warmi buscó responder a ese problema desde la educación, la información y el acceso a servicios de salud.

Y el proyecto creció.

Según el perfil publicado por Global Student Prize, Valentina llegó a trabajar con más de 150 voluntarios de ocho países y sus diferentes iniciativas alcanzaron a más de 40.000 personas.

Warmi Ambassadors: llevar información donde más hace falta

Uno de los proyectos desarrollados desde Soy Warmi fue Warmi Ambassadors.

La iniciativa reunió a seis jóvenes bolivianas menores de 30 años con profesionales médicos para llevar talleres de educación integral en sexualidad y servicios médicos gratuitos a zonas periurbanas y rurales.

El proyecto llegó a jóvenes de seis departamentos de Bolivia y alcanzó a aproximadamente 1.450 personas.

Otras fuentes sobre el proyecto detallan que Warmi Ambassadors llegó a 14 municipios, realizó 41 talleres y estableció alianzas con 26 instituciones educativas.

La idea detrás de estas iniciativas resulta especialmente poderosa: no esperar a que las soluciones lleguen desde arriba, sino formar jóvenes capaces de convertirse en agentes de cambio dentro de sus propias comunidades.

El reconocimiento que puso a Bolivia en el mapa

En 2024 llegó uno de los momentos que marcaría su trayectoria.

Valentina fue seleccionada entre más de 11.000 postulantes como una de las 50 mejores estudiantes del mundo por el Global Student Prize, convirtiéndose en la primera boliviana en recibir este reconocimiento.

El premio reconoce a estudiantes que destacan no solamente por su rendimiento académico, sino también por su capacidad de generar un impacto positivo en sus comunidades.

Y precisamente eso fue lo que hizo destacar a Valentina: la combinación entre excelencia académica, liderazgo, trabajo comunitario y defensa de los derechos de jóvenes indígenas.

En sus propias palabras, el reconocimiento no era solamente suyo. En una publicación tras conocer la noticia, Valentina lo dedicó a su familia y comunidad y recordó especialmente a sus abuelas, a quienes, según relató, se les negó el acceso a la educación por razones relacionadas con género, raza y clase social.

Es probablemente uno de los detalles que mejor explica el verdadero significado de este reconocimiento.

Para Valentina, llegar al Top 50 no representa únicamente haber conseguido una distinción internacional. También representa hasta dónde puede llegar una oportunidad educativa cuando se la recibe y se decide compartirla.

El orgullo de ser boliviana

Quizás uno de los aspectos más interesantes de la historia de Valentina es que mientras más lejos ha llegado, más presente parece estar su identidad.

Ser una joven aymara boliviana en espacios académicos internacionales no es algo que esconda. Es parte de la perspectiva desde la que construye su trabajo.

Y eso conecta directamente con el espíritu de Compatriotas por el Mundo.

Porque representar a Bolivia no significa solamente aparecer en una lista internacional, ganar una beca o estudiar en una universidad extranjera.

También significa llevar nuestras historias, nuestras preguntas, nuestras lenguas y nuestras experiencias a lugares donde quizás nunca antes habían sido escuchadas.

Una historia que nos deja una pregunta

La historia de Valentina nos obliga a replantearnos una idea muy instalada: que para cambiar las cosas primero tenemos que “ser alguien”.

Ella comenzó siendo estudiante.

Creó una organización a los 16 años.

Ayudó a otros estudiantes.

Buscó oportunidades.

Se equivocó, insistió, aprendió y siguió.

Y, finalmente, su trabajo llamó la atención de una comunidad internacional.

Su historia no dice que todo sea fácil.

Dice algo mucho más interesante: que no necesitamos esperar el momento perfecto para empezar.

A veces basta con identificar un problema, preguntarnos qué podemos hacer al respecto y dar el primer paso.

Escucha la entrevista completa en Eres Radio

El pasado jueves 6 de agosto, en Compatriotas por el Mundo, conversamos con Valentina Wiñay Quispe y conocimos mucho más allá de sus reconocimientos: hablamos de sus sueños, de su familia, de Bolivia, de la educación y del camino que la llevó desde nuestro país hasta los escenarios internacionales.

Si te perdiste la entrevista al aire, ahora puedes escucharla completa aquí.

Dale play y descubre la historia de una joven boliviana que está demostrando que el talento, cuando encuentra propósito, puede llegar muchísimo más lejos de lo que imaginamos.

Porque en Eres Radio seguimos buscando esas historias que nos recuerdan algo muy sencillo:

Bolivia tiene talento. Bolivia tiene sueños. Y Bolivia también tiene mucho que decirle al mundo.

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